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Tengo una Corazonada
(29-9-2009 a las 22:19)
Carlos Pérez-Serrano Lara
Quedan tres días para conocer qué ciudad será la elegida para albergar los Juegos Olímpicos de 2016. Los madrileños, como hace cuatro años, vivimos ilusionados pensado que el viernes a eso de las 18:30 de la tarde anunciarán que esta vez sí vamos a ser olímpicos. A tan pocas horas de la elección no paran de surgir apuestas y vaticinios: ahora, la favorita es Río de Janeiro, después Chicago, a veces Tokyo, pero ¿y Madrid? ¿Tenemos realmente posibilidades?
Desgraciadamente las reglas que rigen la elección no se basan únicamente en aspectos cuantitativos, como se demostró en la victoria de Londres hace cuatro años; y parece obvio que mandan más los intereses políticos y comerciales que los meramente organizativos. Precisamente, a la vera de esos intereses se destacan tanto Río de Janeiro como Chicago. La influencia de Obama, de Lula, el mercado emergente de Brasil o el poder económico de EEUU (porque, al fin y al cabo, ¿de dónde son las principales empresas patrocinadoras de las Juegos?) parecen poner a estas ciudades por delante de sus competidoras.
Al margen de la política aparecen las candidaturas de Tokyo y de Madrid. Los japoneses, como siempre, tienen de su parte su indiscutible capacidad organizativa y una candidatura seria y sólida. Y luego está Madrid, no tenemos ni influencia política ni económica como para destacar por encima de las demás ciudades candidatas, y, por si fuera poco, arrastramos el handicap de la elección de otra ciudad europea para 2012. A cambio, podemos presumir de tener la mayoría de las instalaciones construidas o con la financiación asegurada, podemos presentar ejemplos de grandes campeonatos celebrados en nuestra ciudad y podemos decir orgullosos que el apoyo popular es unánime.
Podrán elegir Chicago por intereses económicos o por el carisma de un político, a pesar de no tener experiencia en organizar eventos deportivos más allá de los partidos de los Bulls de Michael Jordan.
Podrán elegir Río de Janeiro porque al fin y al cabo nunca ha habido unos juegos en Sudamérica, a pesar de lo dudoso de la financiación, de su inexperiencia organizativa o del evidente problema de seguridad ciudadana que existe en la ciudad.
Podrán elegir Tokyo, a pesar de tener el menor apoyo popular de todas las candidaturas y ser la única ciudad que ya ha albergado unos juegos (en 1964).
Y aunque honestamente crea que no vamos a salir elegidos, hoy, me tengo que unir a la corazonada. Porque todos los madrileños tenemos una corazonada, todos queremos ser Olímpicos.
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